10-02-2009 Sinya
Se abre en el tiempo una brecha fulgurante, niebla tibia y olor a tierra mojada.
Desde un pequeño promontorio en la inmensa llanura de Sinya, escucho el latir de la tierra, la brisa entre las hermosas acacias y el fluir de los pensamientos, el sonido del viento y esa plenitud tan africana que parece que se acabe de descorrer una cortina tras la cual se asoma la eternidad.
Un soplo de silencio me muestra el tiempo que se fuga pero que está condenado a regresar.
Estoy sola en un hueco del olvido, en un paisaje que será ceniza, en un lugar que quizás sólo sea un reflejo de mis pensamientos…
Tantos sentimientos caben entre latido y latido…
Sobre un montículo en Oldorovoni; Una pluma de águila, cae cerca de mi arrastrada por un viento cálido y ondulante. Ese instante detenido en el tiempo, me impulsa a confiar en la vida, aunque todo sea melancolía y silencio…
11-02-2009 Sinya
Dirijo mi mirada hacia la cumbre de África, pero una cortina de lágrimas del cielo la oculta… espacio de tiempo en blanco. Puede que sean las columnas que sostienen el cielo, quizás más tarde me dejen un hueco para observar la belleza…
A los pies del Kilimanjaro y sobre la llanura de Sinya, que en lengua maa, quiere decir tierra blanca, se abren puertas a espacios de conocimiento.
En la soledad y el silencio descubro un continente nuevo en mi alma. Saboreo la feliz quietud de una conciencia espectadora.
Así, saltando por encima de esa valla llamada horizonte, puedo ver la vida de los maasai en sus manyaras hechas de boñiga de vaca seca, los niños con los ojos, nariz y boca llenos de moscas, las mujeres con sus increíbles adornos… ese mundo que corre paralelo al mío y que ignoro constantemente… esa resistencia de la razón que me habla en el reino pantanoso de lo incomprensible…
Es ahora cuando la desnudez total de condicionamientos, deja el alma sola provocando el desvanecimiento repentino de la conciencia de mi indignidad…
Deseo que el instante pase al interior de mi corazón y halle un espacio de tiempo vacío. Deseo fundirme en lo posible, en el espacio infinito.
Camino como si cada paso fuera un recuerdo antiguo que se despide, una huella en la tierra… desamparo de trapo y tristeza…
Sol abrasador, acacias silbadoras, euphorbias inmensas recortadas en un cielo azul añil…
Busco la melodía que enhebre los silencios, busco un lugar de recuerdos desnudos y encuentro entonces un orpul maasai… una oquedad para ser llenada, una propuesta para el augürio. Encuentro aquí confusos borradores del azar, esperanzas dormidas. No cabe estudiar la nada, sólo el sentir de un pueblo y aquí entre rocas ancestrales, las almas perdidas encuentran el sentido, y yo, asumo la tarea de hacer frente a mi misma.
Es como abrir los ojos a la energía de lo intemporal, territorio sin senderos, donde desaparecen para siempre las fantasías personales del agobio, es la oscuridad que retrocede a su propia nada ante la presencia de la luz…
12-02-2009
Día especial este doce de febrero!!; bicentenario del nacimiento de Darwin y el primer cumpleaños que paso fuera de casa y sin mi familia.
A los pies del Kilimanjaro y rodeada de nidos de pájaros tejedores, me asomo a este nuevo día irrepetible y luminoso.
Monte Meru, hogar de Ngai, bello volcán extinguido. Su visión es reconfortante; como si desde sus 4.556 metros me enviase su poder conciliador.
Camino como si cada paso fuera mi secreto… asciendo “pole pole” hasta los 2.400 metros: el calor es importante y la prudencia aconseja despedirse del magnífico volcán, no sin antes pasar por una preciosa cascada en forma de cola de caballo muy cerca ya de la base de la montaña.
Espectaculares caminos de grandes ficus, bosques magníficos que provocan una sensación de intemporalidad e irrealidad que queda flotando en el alma largo rato.
Una sorpresa me espera… soplar las velas en el perímetro superior de la extraordinaria caldera del volcán extinto Ngurdoto!!! Qué cumpleaños tan especial. Una minibase de manzana y dos velas… todos cantan el consabido “cumpleaños feliz” y yo soplo con la conciencia puesta en un especial deseo.
En la bajada del volcán pasamos por una carretera cuya vegetación es fascinante y veo por primera vez los colobos de cola blanca; son unos monos de cara negra con un espectacular pelaje blanco y largo alrededor de la cara, los costados y una larguísima cola que dan ganas de acariciar.
Finalmente cansada y feliz llego al Monte Meru Games Lodge; ahí me espera “otro” pastel de blanca nata y adornos en rosa, éste hecho por los cocineros “oficiales”.
13-02-2009 Parque Nacional de Taranguire
Salimos temprano hacia el Parque Nacional de Taranguire, territorio de los gigantescos baobabs. Es increíble la cantidad que hay de estos magníficos árboles; todos diferentes y cada uno con un encanto especial. Me encantan los baobabs!!!!. Los árboles son el esfuerzo infinito de la tierra por hablarle al cielo que escucha.
Recuerdo ahora lo que le ocurrió a un cronista: acampado debajo de un magnífico baobab, se le apareció de la nada un hombrecillo que le dijo: “no debes llevarte nada, salvo fotografías, no debes dejar nada, salvo tus huellas y no debes matar nada, salvo el tiempo…” y se fue por donde había venido…
El escritor, se quedó perplejo, pero registró esas palabras que me parecen enternecedoras y muy oportunas…
Este parque es también el paraíso de los elefantes. Nunca había visto tantos juntos. La verdad es que son unos animales que inspiran ternura a pesar de su gran tamaño.
Descansamos un poco en el precioso Tented Camp de Maramboi y por la tarde, intentamos acercarnos a la orilla del Lago Manyara. Digo intentamos, porque está increíblemente lejos… andamos con “baba” Joan y un guía maasai durante más de una hora y ni siquiera “olemos” el agua. Una planicie interminable nos rodea por todos lados… la zona de desecación del Lago me sorprende, porque no hay “nada”… es un suelo de arena ocre, liso y regular. De vez en cuando, encontramos alguna piedra y nos comentan: “alguien” la puso ahí. También encontramos algún resto de animal que analizamos en profundidad… fueron las hienas! exclama con autoridad nuestro guía… y nos hace observar las muescas en el hueso.
Aquí, rodeada de una inmensidad abrumadora, donde no hay nada que mirar, cierro los ojos y dejo a la imaginación volar con sus propias alas y siento en esta dimensión sin límites todo lo que se esconde tras las puertas cerradas de mis íntimas fronteras. Deseo vencer los miedos del silencio, aunque no logre desnudar con palabras las emociones de mi corazón.
14-02-2009 Campamento móvil en Natron.
Dejo el Taranguire con pena pues es un parque espectacular, pero la emoción de encontrarme con el Lago Natron y el volcán Oldoinyo Lengai hace que me sienta feliz.
Seguimos la Gran Falla del Rift hacia el norte, atravesamos la llanura de Ngaruka y después de muchos kilómetros de baches y polvo, empezamos a divisar el volcán Kitumbeine de 2.865 metros, el Kerimani de 2.300 metros y… finalmente el Oldoinyo Lengai de 2.878 metros. Este volcán me tiene robado el corazón; es la casa de Ngai, el Dios de los maasais. Es precioso y único con sus coladas de lava blanca.
Cuenta la leyenda que Ngai, envió a la tierra a sus tres hijos; a uno de dio los campos para que los labrara, al segundo le concedió la posibilidad de vivir de la caza y al último le dio el ganado. No se sabe muy bien que pasó, pero el caso es que los dos hijos mayores murieron y sólo quedo el propietario de las vacas y por eso los maasais se consideran los dueños de todo el ganado del mundo que para ellos es lo más importante.
Tantas horas mirando mapas, tantos días lejanos soñando la posibilidad de encontrarme con el lago Natron. No se porque, pero me resultaba extraño… un lago en el centro de África, en un lugar lejano y apartado de las rutas turísticas tradicionales. Había visto fotos impresionantes; el agua de un color rojizo intenso debido a las sales disueltas, un lugar mágico… hoy tengo la posibilidad real de verlo y … nunca hubiera imaginado la emoción que siento al contemplarlo, primero de lejos… una superficie totalmente inmóvil, una temperatura que roza los 40º , una quietud sobrenatural sólo alterada por el sonido de miles de flamencos que habitan en sus sulfurosas aguas y en algunas zonas forman una barrera de color rosa que contrasta vivamente con las franjas negras de las cenizas volcánicas del Oldoinyo Lengai y las blancas y brillantes del agua que muchas veces dan la sensación de un espejismo, de irrealidad total…
Desde el incierto silencio de las cosas mudas, me zambullo de pleno en este momento. Conecto con su luz, su fuerza; estoy sola, ausencias de palabras y en el corazón un vacío que se llena de eternidad.
Desnudez total es la del alma sola. Siento como si me adentrara en esas aguas poco profundas y todo mi ser se desintegrara…. Siento entonces plenamente la infinitud de la existencia.
La emoción es tan intensa que lágrimas saladas, como el mismo lago, recorren mis mejillas sin que pueda evitarlo… ninguna ola se riza sobre la superficie, ni tampoco en mis pensamientos.
Momentos únicos, momentos mágicos; deseo fundirme en lo posible y mantener este recuerdo siempre en mi.
15-02-2009 Oldoinyo Lengai
Después de una noche de descanso en las geniales tiendas móviles del campamento del Natron, salimos temprano después de contemplar la salida del sol por detrás del volcán Gelai, hacia las fuentes del río Ngare Sero, que en lengua maa, quiere decir “agua limpia”. Todos los nombres de las montañas, lagos y ríos, en maa, tienen un significado muy apropiado y una bella fonética.
Caminamos en las estribaciones del Oldoinyo Lengai, por un sendero que utilizan las cabras y, realmente, es un camino empinado, estrecho y lleno de piedras y cenizas volcánicas. En determinados momentos, se estrecha tanto que provoca vértigo; suerte que nos acompañan dos maasais, Thomas y Elias, que nos dan la mano y nos ayudan en los pasos más complicados.
Después de una curva y una fuerte pendiente. Aparece un vergel, un oasis en medio de un terreno árido y volcánico. Parece un milagro, pero la pared occidental del escarpe, aparece tupida de una exuberante y densa vegetación con palmeras inmensas y ficus gigantes que crecen casi en vertical en dicha pared.
Entre tanto verdor, caen múltiples cortinas de agua de una serena belleza. En el extremo del profundo cañón, una cascada en forma de cola de caballo de unos 30 metros cae con gran fuerza sobre el lecho del incipiente río Ngare Sero. Siento la fuerza del “agua limpia” sobre mi y como un bautismo de iniciación dejo durante unos minutos que empape mi cuerpo y mi alma. Ahora parte de mi recorrerá para siempre el serpenteante y corto camino desde su nacimiento hasta su desaparición en las aguas mágicas del Natron.
Por la tarde, después de un corto descanso iniciamos la ascensión por las falda del Oldoinyo Lengai hasta alcanzar la última colada de lava que se produjo hace apenas un año.
Hace mucho calor y el desnivel es grande; mi corazón se acelera hasta casi las 140 pulsaciones, en parte por el esfuerzo y en parte por la emoción de estar pisando el mítico volcán cuyas coladas de lava blanca son únicas en el mundo.
La visión tan cercana de “la casa de Dios” me impresiona profundamente; es la montaña de Ngai y los maasais le tienen un gran respeto.
Nuevamente nos guían Elias y Thomas y es curioso que este último, sea el protagonista de la ascensión a la cumbre que realizó en el año 2006 y que aparece reflejado en la revista Altaïr (nº44).
Los maasais ascienden a la cumbre y realizan una ofrenda a Ngai cuando el pueblo o alguna persona necesita un favor especial; normalmente solicitan la fertilidad de una mujer.
Asciendo despacio por las cenizas blancas acunando nostalgia en el vaivén de mis pasos. Siento la presencia de espíritus ausentes que claman respuestas y ahora respiran profundamente en mi, pero… no hay respuestas, sólo una pizca de eternidad. Cada uno ha de escalar su propio Oldoinyo Lengai y hacerlo de manera que cada paso sea un acercamiento a si mismo.
De pronto, un temor profundo se apodera de mi corazón; me siento tan insignificante en el centro mismo de lo sublime, tan frágil, embelesada por la magnificencia del mundo, que lloro a lágrima viva, perpleja, pero incomprensiblemente feliz. Se crea un pozo de calor como el corazón del volcán, donde encuentra consuelo mi llanto.
Mi corazón se pone al ritmo de los sonidos y llego hasta los lugares sin fin en donde el color y el olor de la sabana tienen un espacio sin tiempo…
Instantes invisibles que albergan un mundo sin palabras. Es como entrar de puntillas en los peldaños de la vida. Me doy cuenta que aún hay sitio para la belleza y veo en las cenizas el brillo de un amor cualquiera.
No hace mucho que el volcán lloró su tristeza y en las paredes blancas de su colada son arrojadas las sombras de los ausentes…
Deseo detener este instante en el tiempo… pero, de pronto, llega un soplo de viento y se apaga el fuego; una cortina de nubes lo envuelve todo, se desvanece la magia y mis pasos cansinos descienden a una realidad de dimensiones cotidianas.
Cada nacer es un morir y cada muerte es más eterna…
16-02-2009
Salimos del fantástico campamento muy temprano, como viene siendo costumbre, y nos dirigimos hacia el norte por una pista paralela a la Gran Falla del Rift.
Me despido del Lago Natron con una última visión desde una loma; la vista es espectacular y siento tristeza pues se que no volveré y me gustaría guardar este instante en algún lugar donde pudiera rescatarlo y revivir estas emociones…
Recojo un poco de sílex del suelo, como símbolo de permanencia, como prueba tangible de una realidad que pronto sólo será un recuerdo en mi memoria.
Me encantan las piedras!!; al tocarlas parece que me transmiten su estabilidad y equilibrio…
Quizás la piedra represente el primer soporte del hombre donde grabó su destino, la memoria del deseo de trascender el tiempo finito de la materia, la huella para acceder a la inmortalidad, el abrigo en la caverna, el instrumento imprescindible en el trabajo cotidiano, el arma en la caza y en la guerra, la magia en la chispa del fuego, el altar del sacrificio, lo más aproximado a lo permanente, a lo eterno…
Después de bastantes kilómetros, conectamos con la carretera de “los japoneses” y adelantamos bastante, ganando casi cuatro horas a la antigua pista.
Finalmente llegamos a la entrada norte del Parque del Serengueti que hace casi frontera con el Maasai Mara en Kenia.
El trayecto ha sido duro, pero nos espera un buen descanso en el Lobo Lodge; un alojamiento muy grande pero perfectamente camuflado entre gigantescos Kopis. Estas formaciones de granito espectaculares, han emergido por la erosión del terreno adyacente. Son realmente curiosas y de formas increíbles.
Ya estamos en el famoso Seregueti… 15.000km. de llanuras, paraíso de la fauna más variada que se pueda encontrar en libertad.
Me emociona estar aquí… El libro grande y colorido de la vida se reedita de instante en instante.
17-02-2009 Serengueti
Sale el sol a las seis y cuarto de la mañana; con mi pareo especial de los grandes momentos, me dispongo a contemplar el amanecer encaramada en un maravilloso y gigantesco Kopi. Me da un poco de respeto, porque todos los alrededores están invadidos por el daman de las rocas (pequeño roedor, ancestro del elefante… aunque sea difícil de creer) y babuinos que se pasean por todas partes sin inmutarse lo más mínimo.
Hace un viento del norte bastante fuerte y mantenerse sobre la roca no es fácil, pero lo intento…
Hay algunas nubes sobre el horizonte, de manera que el amanecer es disperso y rosa.
Respiro hondo y dejo que entre en mi la magia del Serengueti. Su nombre, llanura sin fin, ya evoca instantes invisibles…
Veo campos ondulados acunando nostalgias. La línea armónica del horizonte amarillo, verde o marrón, como los sentimientos que albergan los habitantes de estas tierras, se alternan mostrando toda su belleza.
Puedo sentir a los buitres solemnes de los deseos, perder el rumbo en este cielo único.
Todo se desvanece y sólo queda la conciencia vacía, ausencia de palabras, un repertorio de silencios y sentimientos que no saben como salir del paisaje.
Durante todo el día veo cebras, magníficas jirafas, topis, impalas, facocheros, babuinos, hienas, también un magnífico león de melena despeinada y tres hermosas hembras. Tenemos la suerte de ver un precioso leopardo descansando en la rama de una acacia. Es un ejemplar espectacular, no me canso de mirarlo y la armonía de la imagen no se podrá plasmar en una fotografía. Al final de la jornada, conseguimos ver un leopardo hembra con su cría; es muy emocionante!!.
De pronto, el viento… un soplo, ilusión que empuja las horas de un reloj ausente, y se hace de noche en la sabana… el cielo vuelve a su vacío.
18-02-2009 Serengueti
Salimos al amanecer para recorrer de nuevo las llanuras del Seregueti, hoy en busca de la Gran Migración de ñus y cebras que bajan desde el norte en busca de nuevos pastos.
La experiencia y conocimientos de nuestro guía, nos orienta hacia el sur; poco a poco van apareciendo grupos de ñus y cebras cada vez más numerosos y de pronto, sin saber bien como, nos encontramos rodeados de miles de animales que pacen tranquilamente en esta inmensa y verde llanura.
No existen palabras para describir tal grandiosidad; se ha de vivir para experimentar esos instantes fuera del tiempo.
Rehúso hender el espacio con pensamientos perdidos, sólo deseo ser rápida como el viento, lenta como la pradera, rauda y devastadora como el fuego, inmóvil como una montaña… deseo deshacer la conciencia y formar parte del instante.
Nos quedamos durante horas deambulando entre los animales y podemos observar el ciclo natural de la vida. Hace pocos días que han nacido miles de ñus y cebras; vemos placentas de pocas horas en el suelo…, también el cadáver de alguna cría que ha sucumbido a los depredadores. Un grupo de leonas, defienden por turno lo que queda de un pequeño ñu; los marabus, los buitres y las hienas rodean la presa abatida… dan pequeños pasos tímidos hacia la suculenta comida, pero las leonas no se lo permiten. Cada vez que uno de ellos se acerca demasiado, la leona vigía, corre hacia ellos imponiendo su autoridad y haciéndolos batir en retirada.
Es como lo hemos visto muchas veces en los documentales, pero aquí y ahora es impresionante, la contemplación del ciclo mismo de la vida.
No puedo abarcarlo todo con la mirada, espacio infinito, momentos hechos de sol y lluvia, de tierra y aire… un lecho mullido para el recuerdo.
19-02-2009 Serengueti -Ndutu
Seis de la mañana, sobre una redondeada piedra de granito y con mi inseparable pareo, me dispongo a ver la salida del sol sobre esta tierra tan especial; es un momento único… melancolía y silencio, incertidumbre en el alma… se me nubla la vista y por un momento me siento perdida y sola en medio de la nada, en un lugar sin nombre, en un espacio vacío, laboratorio de tristeza abandonado por la luna…
Se me encoge el corazón y así comienza este nuevo día…
El objetivo de hoy es conocer de cerca algunas de las fascinantes formaciones de granito, llamadas Kopis, que emergen en la llanura de forma sorprendente.
Uno de estos gigantescos Kopis es el llamado Ngong Kopi, pues ahí se encuentran unas piedras con unas curiosas oquedades que al golpearlas con otras piedras más pequeñas producen un curioso sonido, incluso tonalidades diferentes según dónde se golpea la roca.
Otro es el Maasai Kopi en donde aparece un orpul, lugar donde los maasai se reunían para ciertas ceremonias.
Los Kopis son formaciones de granito impresionantes; parecen meteoritos caídos del cielo, pero son de origen volcánico… me gustan esos “pedruscos”!!!.
Vemos varios Kopis más, pero no nos detenemos y ponemos “la directa” hacia la salida sur del Seregueti. Por el camino conseguimos ver más leones, leonas y una magnífica pareja de guepardos descansando bajo un arbusto y protegiéndose del fuerte sol africano. Son preciosos!!!
Durante todo el trayecto vemos cientos de gacelas Thomson, de Grant, también ñus, cebras, avestruces y diferentes pájaros. El recorrido se hace corto ante tanta diversidad.
Salimos del Parque por la puerta sur y la verdad es que siento tristeza por dejar el Serengueti; ha sido una experiencia impactante e indescriptible.
La llanura sin fin cambia de nombre y ahora entramos en la zona de Ndutu. Después de varios kilómetros por una pista polvorienta, pues aquí aún no han llegado las lluvias, llegamos a un precioso Lodge: el Ndutu Safari Lodge, a orillas del lago con el mismo nombre.
Hay cientos de acacias a cual mas bonita; tienen unas formas que parecen auténticas esculturas, es realmente espectacular.
20-02-2009 Olduvai- Ngorongoro
Salimos a primera hora hacia la Garganta de Olduvai, yacimiento arqueológico mundialmente famoso por los hallazgos de la familia Leakey.
En este emblemático emplazamiento nuestro guía nos imparte una clase magistral sobre los primeros homínidos; es realmente interesante observar la zona de los importantes descubrimientos y la manera en que realizan las excavaciones. Es una suerte poder acceder a este lugar de la mano de un gran arqueólogo que nos instruye en la verdadera historia de la humanidad.
Desde el pequeño Museo podemos ver una panorámica del enclave arqueológico y después de una exhaustiva explicación sobre los restos encontrados en el yacimiento, nos dirigimos hacia el cráter del Ngorongoro, otro mítico lugar que siempre había deseado visitar.
Accedemos al cráter por una curiosa pista (sólo de una dirección) cada vez más frondosa y verde; esto choca mucho con el paisaje árido y seco que hemos encontrado en Olduvai. Todo ello es consecuencia de la Falla del Rift y como su formación dio lugar a la diferente orografía de la zona.
Llegamos a la parte más alta y desde ahí se puede observar todo el cráter, con sus 22 km. de diámetro. Es una visión impactante… en el centro hay un lago salado, el Magadi, que le aporta una belleza espectacular.
Descendemos al interior del cráter y vemos el “Paraíso” de la fauna salvaje; es impresionante ver a los animales tan tranquilos, disfrutando de comida y agua. Naturalmente aquí también impera la Ley de la sabana y hay depredadores dispuestos a agenciarse el alimento necesario para subsistir.
Tenemos el privilegio de observar el nacimiento de un ñu y como en apenas unos minutos, la cría consigue ponerse en pie y seguir a su madre con paso tambaleante e incierto. En contrapartida a este tierno acontecimiento, también vemos como una gran hiena hembra consigue atrapar una cría de ñu… unos mueren para que otros sobrevivan.
Se desata una tormenta a lo lejos y el cielo se torna de un luminoso color gris que en contraste con la hierba verde que cubre el cráter, forma una variada gama de colores.
Es la hora de partir hacia Karatu y como siempre que debo abandonar uno de esos lugares con los que he soñado tantas veces, me invade un sentimiento de profunda tristeza y entonces me pregunto: ¿Qué dice la lluvia cuando cae sobre las hojas de los árboles, cuando sus gotas golpean la tierra?…
El hombre no es capaz de leer, con todo su entendimiento, que es lo que dice la lluvia y sin embargo el viento sabe los secretos que habitan en la fuerza sutil de la naturaleza.
El corazón del hombre podría sentir y comprender el significado oculto del viento cuando permitiera que sus mensajes vibraran más allá del miedo. Los sueños de realización son brisas internas que alimentan nuestras decisiones y ahuyentan a las aves carroñeras del miedo.
Necesito el vacío de la pena sin llanto, el quejido pleno sin dolor alguno…
21-02-2009 Eyasi- Hadza
A los pies del Ngorongoro nos instalamos en la Farm House en Karatu; es un lodge espectacular rodeado de cafetales y tierras sumamente fértiles. Un remanso de paz que invita a la reflexión y el silencio.
Nos levantamos a las 4 de la madrugada para salir en busca de los hadza, una etnia de cazadores recolectores que habitan cerca del lago Eyasi. Forman pequeños grupos que cambian de lugar según las necesidades y por eso es difícil localizarlos. Sin embargo y con la ayuda de un guía local, conseguimos llegar a su emplazamiento poco antes de que salga el sol y se marchen a cazar.
Nos permiten acompañarlos y así nos disponemos a seguirlos, siempre con mucha prudencia para no interferir en las posibilidades de cobrar alguna pieza.
Me resulta asombroso como se mueven entre las innumerables acacias espinosas que hay en la zona; especialmente una acacia que llaman “espera un momento”, pues ésta tiene las espinas contrapuestas y cuando intentas liberarte hacia un lado, se clava la espina contraria, así que te tienen que rescatar si quieres deshacerte de la curiosa acacia arbustiva; todo un fenómeno de la naturaleza!!.
Cuando los observas brincando por ese terreno tan difícil con un arco de madera y cuerda de tripa, con flechas de madera afiladas en el extremo, me parece imposible que consigan cazar algo, pero después de varios intentos disparando a unos pájaros (que nosotros naturalmente no veíamos), logran atravesar a un pequeño baby bush. Da un poco de pena ver al pequeño monito insertado en la flecha, pero cuando piensas que es su comida…
Los hadza son hábiles recolectores de miel que consumen con avidez. También tienen una especial intuición para encontrar tubérculos (a más de 30cm) que desentierran, pelan y comen sin cocer; la verdad es que parecían bastante duros!!
Toda una experiencia poder acompañar a este grupo de Hadzabes y conocer sobre el terreno su vida y sus costumbres.
Observar la vida, abstraerse, implicarse o retirarse… permanecer enteramente libre de responder a lo que exige cada situación; siento ahora la necesidad de adentrarme en los arcanos de una mirada nacida en otras realidades… quizás mi realidad era la de un sueño y el universo un pensamiento… Todo se desvanece en una bruma ondulante dentro de mi espíritu, la imagen se imprime en mi corazón turbado.
Debo aprender a decir adiós a todo lo que entorpece mis sueños, aprender a traspasar los muros que fragmentan la unidad, aunque estos sean de cristal y pueda ver a través de ellos…
El cielo mantiene su vacuidad infinita para que la tierra, con sueños, construya en él su paraíso.
22-02-2009
Abandonamos con gran pesar la preciosa Granja donde hemos pasado dos noches inolvidables. Es la hora de partir, de acercarse a una realidad ineludible y de decir adiós a una tierra y sus gentes que dejan una profunda huella en mi corazón.
Antes de sumergirnos de pleno en la ciudad de Arusha, nos acercamos a lo alto del escarpe de la Gran Falla del Rift, para despedirnos y gozar de la espléndida visión del Lago Manyara; última visión, últimas fotos del Lago y la Falla… últimas fotografías de todos juntos; nos abrazamos y cada uno dice adiós a su manera.
Asomada a este abismo, siento que es imposible describir la suavidad de esa profusión de plata, la inmensa luz de ese cielo nublado, comparable a un pianíssimo de una gran orquesta…
El universo entero se aprieta en mi interior y en lo más profundo de mi alma late un anhelo hacia el amor y la belleza.
Se cierra el círculo, ansia de recuerdos… comprendo que depositando mi mirada sobre el mundo, recorriéndolo con mis pasos, respirándolo, tocándolo, su sonido resonara largo tiempo en mi corazón.
La vida está hecha de pedazos, yo he dejado unos cuantos en esta tierra y cada trocito lleva el alma entera en él.
