ORCAS EN LA ERNESTINA: Marzo y Abril en Argentina, el programa es especial para ver ORCAS!
¿Como es el programa? Llegar a una estancia, típicamente patagónica, que está al borde del mar y de la ruta de la península, a pocos km de Punta Norte. Arquitectura bien patagónica.
Son 6 las habitaciones para los huéspedes. Un living con chimenea y un comedor que están en una construcción aparte. Como es frecuente en las estancias alejadas, no hay luz eléctrica, salvo en los horarios que se prende el generador eléctrico. No hay TV ni señal de celular. Uno se puede contactar con el mundo con una leve señal de Internet. Durante la estadía en la estancia, cada huésped es bastante independiente. Usa el tiempo como mejor le plazca. Un buen tip será tratar de aprender a mirar la aleta dorsal de las fotos y posters que decoran el lugar y de la montura (mancha blanca del lomo de las orcas) para que, si tenemos chances de verlas luego, tengamos el ojo mas entrenado, para saber si es Mel, un macho que tiene más de 50 años, y es experto en varamientos, o alguna de las orcas hembras como ser Jazmín, Antu, Pao, etc. Son ya varias las orcas que se han identificado y que se reconocen en la zona de Punta Norte.
Aparece en el escenario Juan Copello, bisnieto de quien compró la estancia, desde planos en Buenos Aires, a comienzo de los 1900. Juan dedica su vida a la observación de orcas y participa en programas que estudian su comportamiento. Nada lo distrae del plan de cada día de Marzo y Abril, que es tratar de ver orcas y los varamientos durante los cuales las orcas atrapan a los lobos desde la playa. Punta Norte es el único lugar en el mundo donde las orcas realizan este tipo de varamiento como sistema de caza.
7:30 salida en camioneta hacia el faro de Punta Norte que está dentro de la propiedad de la estancia, solo se accede en compañía de Juan. La tranquera se mantiene cerrada con candado. Desde ahí la vista es amplia sobre el mar. Ahí, en ese mismo lugar se podrán pasar horas o días, oteando el horizonte en la espera de un soplido. La únicas horas del día en las cuales se vuelve a la estancia son las 2-3 horas de marea baja durante las cuales las orcas no se pueden acercar a la costa. Durante este tiempo de espera, Juan no se distrae ni un minuto y no deja de estar atento a la aparición de las orcas.
Qué pasa con los pasajeros? Pasan seguramente por todo tipo de estado de ánimo durante la espera que puede ser larga. Ciertamente entusiasmo al llegar con la luz del amanecer a este lugar maravilloso, fotos del mar, fotos de la costa, fotos del faro. El entusiasmo se va aplacando con el correr de las horas. Lo reemplaza el aburrimiento que luego deja lugar a la curiosidad y a la creatividad. Es cuando uno pone atención en la arena, la vegetación, las aves que pasan. Quizás llegue luego el aburrimiento que luego viene seguido de más curiosidad en entender en dónde estamos. También podemos sentir hastío, resignación o ganas de irnos. Nos preguntamos en algún momento por qué estamos perdiendo el día, ahí, en ese lugar, con tanto por hacer en otros lados y quizás a alguno le venga a la mente de reclamar lo que ha pagado. Por supuesto nada se devolverá si las orcas no aparecen. Todos quienes vivan esta experiencia, con o sin orcas, tienen que saber que la naturaleza es impredecible. El programa es observarla y respetarla, finalmente es para eso que fuimos. En definitiva los ataques de orcas se ven mejor en una TV! Cada tanto volvemos a poner atención, vemos que Juan no baja la guardia si bien charla con unos y otros.

Según las personalidades cada estadio puede ser más largo o más corto. Uno tiene tiempo de desenchufarse y comenzar a charlar con uno mismo. Este proceso de espera puede ser interesante si somos inteligentes. Algún precavido puede llevar un libro o un cuaderno para escribir o dibujar. La espera puede durar medio día, día entero, o varios días. En todos los casos el programa será el mismo cada día de Marzo y Abril.
Por qué Marzo y Abril? Porque las crías de los lobos de mar que nacieron a fin de Diciembre, están en tamaño justo para ser comidas por las orcas. Esta playa que se extiende en kilómetros tiene varios grupos de lobos de mar.
De repente comienza la acción. Juan señala el horizonte y exclama: “Orcas!!”. A partir de ese momento, nada detiene a Juan. Partimos en “Misión”. Es él que va a imponer el ritmo y el grupo deberá tratar de seguirlo, sin quejas y sin “peros”. Todos en la camioneta. A toda velocidad por una huella, la camioneta se dirige hacia donde se vieron los soplidos. Se detiene, todos salen caminando siguiendo a Juan por la playa. Ya cerca de un grupo de lobos, agachados y luego de rodillas el grupo se desplaza lentamente y sin hacer ruido, para finalmente quedar apostados, en fila india, perpendiculares al mar. Así cuando las orcas lleguen, todos podrán ver. La emoción sube cuando aparecen las primeras aletas dorsales. Las más altas y derechas son machos, las más chicas y curvas hacia atrás, son hembras. Generalmente los varamientos los hacen las hembras y si son exitosos en la captura, llevan la presa al grupo de orcas que esta esperando un poco más alejados de la costa y ahí comparten el festín.
Juan, avisa por radio a la base de guarda faunas que las orcas están ahí. Prepara su tele de 400, para fotografiar las aletas y seguir colaborando con los investigadores del comportamiento de las orcas. Todos alucinados mirando las aletas dorsales hasta que Juan, hace un llamado de atención: “no se distraigan, miren ese lobito, ese, el que esta allá, cerca del agua”. Infalible recomendación, pocos minutos después aparece una de las orcas, que viene nadando a gran velocidad. Su cuerpo sale en gran parte del agua. Agarra un lobo con la boca. Golpe de cola, se gira violentamente, y así vuelve al agua. Tomó el riesgo de quedar varada, lo cual le podría costar la muerte, pero su potencia y velocidad en la maniobra le permitió llevarse su presa.
Donde atacan una vez, generalmente vuelven a atacar. Una orca necesita comer por día el 20% de su peso. Un adulto pesa ¿? toneladas. Saquen la cuenta!! Las lobitos, no reaccionan como hubiésemos esperado. No se mueven de la costa, siguen cerca del agua, dándole nuevas oportunidades a las orcas. Pero la batalla no siempre es ganada por el más fuerte. En ciertos ataques se ve que el lobito logra salir de la boca de la orca y escapa victorioso desplazandose por la playa. Luego de algunos ataques, Juan, guarda su máquina de fotos, y dice: “vamos, rápido, a la camioneta”. Nadie entiende el por qué ya que las orcas tan esperadas siguen en la zona. Pero él explica que dejaron de comer ahí, y que pronto comenzaran a nadar hacia otra lobería y que tenemos que ganarles para llegar a estar apostados nuevamente en la playa antes de los nuevos ataques.
Y así caminando rápido, unos pasajeros con la lengua afuera por falta de entrenamiento, llegamos a la camioneta. Nos acercamos a un nuevo lugar, volvemos a caminar agachados y de rodillas. Mucha emoción, mucho entusiasmo y ganas de ver más. Estar ahí en el momento justo es maravilloso. Es un 50% de suerte y un 50% de estar con el guía apropiado como es Juan que gracias a él estuve en el lugar justo y en el momento justo y pude ver 7 varamientos en una tarde. Unos huéspedes ingleses que habían llegado dos días antes que yo, era la primera vez que las veían. Yo tuve medio día de espera, ellos dos días y medio. Otros huéspedes vienen por más de 3 días y no logran ver un varamiento.
No hay duda que desde la playa de la Ernestina, y con Juan de guía, en Marzo y Abril hay buenas chances de ver varamientos. Hay gente que reserva por 7-10 noches. Pasar 1 o 2 noches únicamente no podrá asegurar de verlas, pero también es cierto que no son todas las personas que aguantarían este programa por más de 2 días. Al armar los viajes tenemos que conocer bien la expectativa de la persona y su estilo de viajar y sobre todo su grado de pasión por la naturaleza.
Hay gente que ya reserva cada año o por varios años consecutivos. En todos los casos recuerden que Marzo y Abril en la Ernestina el programa es el que les comente, sin más opciones que el tratar de poner todas las chances a favor para ver orcas. Cerca de ahí, existe un lugar público al cual se puede ir en auto, es la mirador de Punta Norte, allí también atacan pero la playa es mas corta por lo tanto las chances menores y no se tiene acceso a la playa. Uno puede llegar hasta donde esta el alambrado, a menos de ser un fotógrafo que haya pagado un canon a la reserva y cruce hacia la playa acompañado de un guardafauna. Si se va a Punta Norte lo ideal es evitar llegar en marea baja, y programarse estar ahí varias horas. Las orcas no es una escultura o un museo que siempre esta ahí y que basta bajar del auto, mirarla y seguir viaje. Esto es lo que hay que entender.
Las orcas se pueden ver a lo largo de varios meses ya que no migran, pero el espectáculo del varamiento es en Marzo & Abril en Punta Norte. Noviembre puede ser otro mes interesante en Punta Norte o en el Pedral porque como le comentamos es la época en la cual la cría del elefante marino esta en su buen momento para ser comido por orcas
Las orcas no atacan al hombre. Por lo tanto no hay que temerles, pero no hay duda que inspira respeto. Son ellas que están en la cúspide de la cadena trófica marina.
Ahora que conocen bien el programa de la Ernestina, habrán entendido que es mejor llegar a la tardecita, ya que si llegamos durante el día, tenemos grandes chances que Juan este en la playa con otros huéspedes buscando orcas, y hasta que no vuelva, no nos podremos sumar al grupo. Cada mañana cada huésped se va con un lunch box que se come ya sea en la playa ya sea en la estancia si las condiciones de clima o marea no son las ideales para avistar orcas. A la noche se come en el comedor, platos típicos de la vida de campo, nada sofisticado. Acá no hay que tener ojo crítico en el servicio. El plan cuando uno va a la Ernestina es ver Orcas y aprender a contemplar la naturaleza.
Lo ideal es entonces llegar por la tarde luego de alguna visita, y quedarse hasta el final del día del out. Si se tiene un avión temprano, mejor no dormir en La Ernestina la última noche. Se puede llegar a Madryn o Trelew, pasar la noche ahí, y así estar más cerca del Aeropuerto. De la Ernestina a Madryn hay que contar unas 3 horas de ruta, mitad de ripio y mitad de asfalto. Hasta Trelew son 70 km más (asfalto)
La Ernestina está abierta también durante los meses de Septiembre a Noviembre. Permanece cerrada de Diciembre a fin de Febrero. En este período el plan no sólo es ver orcas, pero también pingüinos, elefantes marinos y lobos marinos. En todos los casos son avistajes acompañados por Juan Copello. Muchas veces también ven orcas, pero no atacando sino nadando cerca de la costa. Juan casi siempre reconocerá los individuos y sabremos cual de las orcas hemos visto. En Octubre esquilan las ovejas, como los corrales están al lado de la casa, en el tiempo libre pueden aprovechar para ver de que se trata la esquila.
Como es un lugar especial bastante fuera de lo común por el servicio que ofrece nos pareció importante explicarles bien la forma de atender a los huéspedes, ya que no todos las personas están preparadas para este tipo de programa. Lo que si les aseguro que el estar ahí, en el momento justo, vale con creces el tiempo de espera!!
Otros lugares en donde se puede tener la suerte de ver orcas es en la entrada de Caleta Valdés, durante la marea alta, y en Punta Ninfas en toda la playa que esta llegando al Pedral. Ahí Wendt el año pasado pasó casi una hora al lado de dos orcas que se acercaron a la playa y se quedaron junto a él. En Bahía Bustamante también aparecen de vez en cuando durante la navegación pero no se puede asegurar que se las verá. La orca es aún un animal con muchos misterios del cual quedan muchas incógnitas a descubrir y estudiar.
