Islandia. Tierra. Por Pilar Blasco

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Tierra, tierra… esa tierra sola. Como un gran medallón colgado del círculo polar ártico, entre Groenlandia y Europa, se encuentra esta tierra sorprendente: Islandia… Geológicamente joven… suspendida sobre la gran “dorsal centroatlántica” entre brumas de irrealidades, sientes la inmaterial certeza de no querer quebrar la belleza de un sueño.

En este paraje de fenómenos asombrosos, creo que las nubes están mucho más cerca del suelo que en cualquier otra parte del mundo; parece que el cielo quiera arropar a esta tierra única en un abrazo eterno.

Siento una inmensa melancolía, parecida a la de la humanidad entera, que suspirara por lo inalcanzable… flujo silencioso de aire.

Cañones esculpidos por glaciares, enormes campos de lava… cuevas tenebrosas donde se esconde la giganta Grýla, los elfos y  trolls que habitan estas misteriosas tierras…

Formaciones basálticas increíblemente bellas… diseños poligonales, torres hexagonales de más de 20 metros, paredes tubulares que festonean un playa negra como el carbón… siento que el hombre en toda su vanidad grandilocuente, jamás podrá igualar la esplendorosa ejecución de la Naturaleza.

Suaves colinas amarillas de riolita contrastan con las potentes formaciones de lava fría, negras y brillantes… cerca, extensas ondulaciones de color verde intenso besan el mar; tan sereno, que parece un espejo reflejando un cielo ingrávido por donde se desliza la vida en una atmósfera pura y gélida…

Cientos de cráteres; cráteres suaves y negros… cráteres humeantes blancos y naranjas… cráteres profundos y pardos… cráteres con hermosos lagos esmeralda en el fondo. Parece que la tierra este horadada en miles de poros por los cuales respira… tierra, tierra hermosa y viva tierra…

Numerosos geysers (nombre genérico que han adoptado todos los “chorros” de vapor de agua del mundo, a partir del original Geysir que se encuentra en el Parque Nacional de Pingvellir) lanzan una columna de vapor a 30 metros de altura, como si tuvieran un temporizador que controlase la explosión… ¡¡espectacular!!

Glaciares inmensos que avanzan imperceptiblemente y que ocupan 11.800 km² del territorio, dando lugar, en ocasiones, a innumerables foss (cataratas. ¡¡¡Me encanta ese nombre!!!), hay cientos por toda esta tierra: Gullfoss, Skógafoss, Seljalandsfoss, Svartifoss, Dettifoss, Godafoss y tantas otras. Cada una, en su forma y tamaño, única y espectacular… agua fresca y noble que baña todos los rincones de esta tierra haciéndola revivir una y otra vez.

Siento que debo abandonar el mundo de los sentidos para llegar a las regiones de los sentimientos…

Inmensa ternura, profunda como el océano, serena y eterna como la paz infinita del espacio por encima de las breves tempestades de la Tierra… de esta tierra.

(Por todo el territorio de Islandia. Agosto 2007)

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